Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

25 oct. 2011

Ante la ola de expropiaciones

Podría haber sido cualquier reunión de vecinos inconformes, de las que cada vez hay más por la ciudad. Motivos hay de sobra.
Antes de que terminara la presentación del proyecto de la obra por parte del arquitecto contratado por la delegación, la gente ya gritaba su inconformidad y oponía una clara resistencia a la imposición. Se tuvieron que encender las luces y abrir el micrófono a todo aquel que se quisiera expresar.  Ante los pocos discursos que defendían el proyecto  del gobierno, la mayoría abucheaba conjuntamente y le gritaba al orador  ¡palero! y ¡lamebotas!. Si, en cambio, el que hablaba argumentaba a favor del interés común, la gente le aplaudía y gritaba para darle, y darse, ánimo. Evidentemente, la mayoría tenía ya claro que sus intereses eran totalmente contrarios a los de las autoridades.

"¡Esto es una expropiación, el terreno fue donado por y para los colonos hace tiempo y ahora éstos rateros quieren usarlo para poner un negocio!" denunció un hombre de edad madura.

"Razones y argumentos tenemos muchos, los podemos mencionar, pero lo que realmente importa es que no estamos de acuerdo con lo que el gobierno pretende hacer, y que en éste, nuestro lugar, somos nosotros lo que decidiremos lo que se hace o lo que no se hace" afirmó una joven madre de familia.

"Ya no confiamos en lo que el gobierno dice y en que está al servicio de nosotros. Ahora nos pueden decir que nos tranquilicemos, que no hay nada definitivo, como nos habían dicho hace tiempo, pero cuando menos nos damos cuenta, de madrugada, llegan las cuadrillas para iniciar las obras. Si aún están aquí éstos árboles es porque los vecinos no permitimos que avanzaran"  dijo un hombre joven con la voz temblando de coraje.

" Solo en los dos años que lleva ésta administración se han talado más de 2,000 árboles. En contraparte, la delegación ha autorizado la construcción de más condominios dadas las grandes sumas de dinero que recibe de las constructoras, y a pesar de que no existen los suficientes servicios ni para los que ya habitamos aquí" explica enojada una mujer de edad madura.

"Los proyectos que se quieren implementar ni siquiera están basados en las necesidades que tenemos las mayorías, son únicamente para el beneficio de los grandes empresarios y la clase gobernante. Este proyecto que traen, de expropiarnos éste terreno, es para construir una guardería privada. Ante los salarios de miseria (que son posibles porque existen más de 740,000 desempleados en la ciudad) y la necesidad de que trabaje la mujer, las autoridades dicen apoyar a las familias con centros de desarrollo infantil, sin embargo, es un servicio que obviamente cobrarán. ¡Ahora ni siquiera quieren invertir el capital y comprar el terreno, lo quieren regalado!"

Conforme pasaba el tiempo, las intervenciones iban aclarando las cosas y los aplausos calentaban los ánimos. Los representantes de la delegación intentaban manipular y controlar la situación con la demagogia de siempre, pero ya nadie les creía ni les respetaba. El momento más intenso fue tal vez cuando un hombre con la cabeza llena de canas les espetó: ¡Farsantes, mentirosos y rateros! Nosotros los pusimos allí, pero es la última vez, ahora nos toca a nosotros. Ustedes y sus intereses han asesinado en menos de 6 años a más de 50,000 personas en éste país.”

Y entonces, tras los aplausos, la mayoría comprendió que no había nada que seguir dialogando con ellos, que más bien tendrían que pensar como organizarse e ir delineando las acciones colectivas para hacer cumplir su voluntad.

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