Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

7 may. 2012

fetichismo de la mercancía, costumbre y conocimiento

La forma mercancía se expresa de un modo absurdo e irracional pues concentra y objetiva en una cosa lo que es la vida por el trabajo colectivo de la sociedad. Reduce a la cosa muerta el trabajo humano que es el fluir vivo social. Al otorgar poderes sociales a la cosa y carta de representante de las relaciones sociales, la objetivación del valor se hace, por otra parte, subjetivación de la cosa. Igual que sucede con las religiones, que son el resultado del pensamiento humano, se produce en la forma mercancía la inversión de todas las relaciones sociales y resulta la cosa la que produce las relaciones.

La forma mercancía, la forma valor, añade sutilezas metafísicas al producto del trabajo humano, los objetos del trabajo en la forma mercancía se transforman en resabios teológicos, objetos físicamente metafísicos con carácter misterioso y místico, objetos sociales de forma fantasmagórica que oscurecen e independizan contra sus productores al producto del trabajo en la sociedad de mercado.

Y si el producto del trabajo humano se libera del hombre y se le opone  (la relación está invertida), si ese producto cosificado actúa ya como un jeroglífico social, entonces la hermenéutica se impone necesariamente en la sociedad de mercado: no hay modo de conocer a la sociedad directamente sino sólo haciendo la interpretación de las cosas en sus relaciones. Sólo así se llega al trabajo humano como sustancia de la vida social.

Entre la forma del valor, el fetichismo de la mercancía y la Ley Natural en la sociedad de mercado existe una relación necesaria. La sociedad de mercado es regulada por una Ley Natural que, como dice Engels, está basada en la inconsciencia de los interesados. En el mercado se conoce por experiencia y se transmite el conocimiento mediante las costumbres. La misma ciencia nace y se desarrolla por experiencia, de ahí que podríamos  hablar del caer del 20, el modo a posteriori en que se conoce en una sociedad regida por la
Ley Natural. (Aquí podríamos hablar de la imposibilidad del Plan en la sociedad de mercado desde una perspectiva del conocimiento).

Finalmente, en la forma mercancía, en la forma de valor, en la que se dan relaciones materiales entre las personas y relaciones sociales entre las cosas, la sociedad se representa a través de "categorías", conceptos cristalizados que otorgan a la naturaleza poderes que corresponden al trabajo de los hombres y que presentan las relaciones sociales como eternas, ahistóricas y naturales:

"Estas formas son precisamente las que constituyen las ´categorías' de la economía burguesa. Son formas mentales aceptadas por la sociedad, y por tanto objetivas , en que se expresan las condiciones de producción de este régimen social de producción históricamente dado que es la producción de mercancías".

Si las categorías, que resultan de las formas del valor, se producen a posterior de la experiencia histórica, si esas formas mentales,  que marchan a la cola, aceptadas por la sociedad y brotadas del fetichismo son por ello mismo objetivas (la subjetividad fetichista, la superestructura), entonces resulta que lo último que cambia es esta subjetividad fetichista que se objetiva como producto de la costumbre.

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