Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

2 jul. 2012

Radiografía del presente

si lo que prevaleció en el año 2000, cuando Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos, fue la pura esperanza pendeja en un futuro mejor como un "cambio sin adjetivos", pendeja porque confiaba que el "pueblo" se beneficiaría bajo la dirección de un grupo pro-yanqui y conservador, profundamente liberal y burgués, lo que predomina hoy, 12 años después, es la nostalgia enfurecida de quien pasa por la cruda con deudas y desempleo.

12 años de capital ficticio, tanto del lado del gobierno panista como del de los funcionarios del "gobierno legítimo" de López Obrador. Capital ficticio, crédito, fe, tiempo objeto de plusvalía, años de vida, generaciones, "sueños" que se cobrará el mismo priísmo corporativo que no dejó de gobernarnos nunca ni someternos por dentro en Tricolor.

lo dijimos hace 6 años, lo repetimos: la izquierda institucional populista funge centralmente en la llamada democracia mexicana como lazo que ata las manos del proletariado y le impide convertirse en un partido político al unísono, en una clase en lucha por el derrocamiento del régimen y por el poder para construir una sociedad sin clases y sin Estado. Esta izquierda impostora no hace sino sembrar ilusiones democráticas y pacifistas entre las masas para terminar cada seis años vendiendo barato la lucha de los trabajadores. Hace más daño a nuestro proletariado que el propio charrismo sindical.

la presente coyuntura, sin embargo, presenta una particularidad: esta vez AMLO no cuenta con "margen de maniobra" para desfogar en Avenida Reforma la furia de sus embaucados, así que tendrá que recibirla... Sus huestes, al mirarlo irse a dormir a su recámara, anoche, están de capa caída. Tienen un problema: siempre esperan resultados a "corto plazo", aunque existen estructuralmente como oposición en el sistema político mexicano desde 1940, en que decretaron la "muerte de la Revolución mexicana". Su mito es revivirla.

una fuerza proletaria revolucionaria está surgiendo, y eso depende de nosotros. De seguro que este partido obrero en marcha tiene su base principal en el 38 por ciento del electorado que no acudió a las urnas a pesar de haber sido bombardeado durante meses con comerciales televisados sobre moralidad y ciudadanía.

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