Bellas Artes se proyecta ampliamente en el año del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Primeramente porque en la práctica nada pueden decir acerca de la revolución en el terreno de la Cultura y las Artes quienes se dedican por oficio a "exorcizarla". La Revolución Mexicana quedó relegada al olvido en estos festejos porque en las condiciones actuales personajes históricos de la talla de Zapata y Villa resultan subversivos para la cultura oficial, por mucho que se engendren monstruos (¡de 90 minutos!) como la Antonieta de Federico Ibarra que ya anuncia el perfil vasconcelista del próximo candidato a la presidencia por parte de nuestra burocracia decadente.
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