Durante el desarrollo narrativo iremos recogiendo noticias relacionadas con el tema, y aquí, por ejemplo, nos vemos obligados a diseñar el "cajón" (dentro de la novela) de los crímenes que van ocurriendo con sus dos grandes subcajones:
1.- Masacres colectivas
2.- Asesinatos de individuos.
(Mirar la historia de la guerra del ayer desde la que prosigue).
En el primer rango, por ejemplo, tendríamos que referirnos a los adolescentes ametrallados ayer en Ciudad Juárez o a lo que acontece todos los días en las cárceles del país. En el segundo entraría el caso de Heriberto Pazos, dirigente del MULT asesinado ayer en Oaxaca.
Sobre lo de Ciudad Juárez, que ya ocurrió antes, tomamos como una burla todo esfuerzo para integrar Comisiones de la Verdad dedicadas al "esclarecimiento de los hechos". Sobran ya elementos para afirmar que se trata de una política de Estado que busca sembrar el terror entre toda la población juvenil del país con la finalidad de mantenerla en la parálisis. Dicha política fomenta en la práctica la intervención militar yanqui.
A reserva de profundizar en el asunto concreto de Heriberto Pazos --y basándonos por ahora exclusivamente en los informes periodísticos--, subrayamos el hecho de que el líder ultimado había pedido protección a la policía del estado pues las amenazas contra su vida recrudecieron últimamente enmedio de un ambiente de ejecuciones y violencia. Así, Heriberto --a quien conocimos en febrero de 2000 durante un viaje de trabajo a Oaxaca--, se puso en manos de quien no debía. Es inadmisible que alguien que se dice "marxista-leninista" se ponga bajo protección de agentes al servicio de Ulises Ruiz, pues actúa así sin distinguirse de aquellos que para sentirse más seguros apuestan por la Policía Unificada (o municipal).
También registramos el epígrafe de JOJ sobre el asesinato de PLD, todo un enigma: "vidas dobles", "casa en Acapulco", "silencios cómplices", "golpe en la nuca", etc. etc.
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