Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

11 oct 2010

la policía nacional y la militarización del país

Desde la médula del Estado --de todo Estado--, el ejército se convierte en el instrumento por excelencia en el estado de excepción. Desde su potencia, que es fuerza militar organizada para garantizar la explotación de muchos por pocos, el ejército en acción política corporeiza el origen de toda constitución, de toda legalidad, en un estado de excepción que no sólo edifica sino que legitima.

La excepción es, en este sentido, la localización (Ortung) fundamental, que no se limita a distinguir lo que está dentro y lo que está fuera, la situación normal y el caos, sino que establece entre ellos un umbral (el estado de excepción) a partir del cual lo interior y lo exterior entran en esas complejas relaciones topológicas que hacen posible la validez del ordenamiento (Agamben).

Haríamos bien si mirásemos con esas gafas el nacimiento de la Policía Nacional que, como se vio el pasado fin de semana, está comandada en el terreno operativo por los altos mandos militares colombianos y estadounidenses. En Chihuahua y en Ciudad Juárez la policía federal pasa a manos de militares. La purga de las policías que se requiere para eliminar una de las causas del caos, genera motines como el de Ecuador. La militarización no es cosa tersa, y las armas, finalmente, como dijo alguien, se muestran para usarlas.

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