Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

18 ene 2011

cruzar el eje

Sólo me quedaba la bolsa (roja) en la mano, igual que cuando se despluma una gallina para echarla al caldo. Se había dado a la fuga, escurriéndoseme entre las manos, "no digas pájaro en mano", pensé y así me fui repitiendo todo ese rato, hasta el grado de hartarme de tanto repetir-me, sí, meeeeh, literalmente, como una balaaaaada, o ¿no sería más bien una debilidad incurable esa de la nostalgia de nostalgiar?

El caso es que corrió sin parar sobre sus taconcitos picudos, iba deschongada, no se supo determinar desde  lejos si era el rimel lo que se le escurría, pero uno de sus zapatos quedó a la mitad del Eje, cual reluciente flor inerme a esas horas en que de milagro ella había logrado cruzar ilesa...

Pude fotografiar su distanciamiento.

Lloró profusamente todo ese día y toda esa noche, tembló en sus adentros mientras la  luna navegaba sobre sus lágrimas.

Atrás quedó el eco de los motores, sus llantas, sus salpicaduras.

Se supo liberada con solo no mirar para atrás. Del otro lado del eje estaba su pasado. El pasado del que ella se había liberado. Así, en círculo.

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