Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.
5 ene 2011
la crisis
Quien sabe quién, dicen los noticieros, difunde la afirmación --y el dato duro-- de que el 2010 sienta récord por destrucción de capital (¿de qué otro modo, a partir de qué otra reducción, podría medirse la materia?) a consecuencia de "desastres naturales". Sobre todo en China. Así fue hasta hoy, por vía de la desvalorización, que libraron la crisis mundial los chinos. Y es que la desvalorización como mecanismo de superación de la crisis y construcción de nuevas relaciones de explotación implica, por vía de la guerra o de los tsunamis, la destrucción masiva de las fuerzas productivas de la sociedad mundial: la prueba del modo en que las relaciones de producción vigentes obstaculizan. Pero es la crisis también la crítica demoledora por parte de la realidad de las teorías posmodernas que cantan victoria prematuramente por el fin de toda naturaleza --o determinación natural-- en las sociedades humanas y el principio del tránsito a la sociedad comunista. La crisis vuelve a hacer evidente la imposibilidad de romper las determinciones cíclicas, esa objetividad, dentro de los márgenes capitalistas.
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