Sobre la música
Puede parecer sorprendente el hecho de introducir consideraciones sobre la música en una serie de reflexiones sobre la lógica. Y sin embargo, no es más extraño que tener en cuenta las reflexiones de Marx sobre la mercancía (el valor de cambio), que él enlaza con la forma "pura" de la lógica. ¿Acaso no habría nacido la filosofía, también en el espíritu de la música? ¿No pueden ambas transformarse --o morir-- juntas?
a) El sonido es una especie de abstracción sensible; purificado de los contenidos (los ruidos), es emitido por un objeto abstracto (un abstracto-concreto), es decir bien delimitado y bien separado del mundo: cuerda tensa, tubo recorrido por el aliento. El continum así definido (mucho mejor que por las voces) se corta de forma discontinua en intervalos. Dejemos aquí a un lado los hechos de que una parte de Oriente no haya separado el sonido de la percusión (ruido) y que no haya afinado la escala sonora. La forma sonora permite la constitución de un orden: de un conjunto ordenado, con un doble aspecto, continuo y discontinuo, cualitativo y cuantitativo, teórico y práctico. Los intervalos se articulan con los timbres (armónicos) ligados a los sonidos expresivos.
b) La melodía, que se desplaza sobre la escala de los sonidos y encadena los intervalos, y el ritmo, que ocupa el tiempo, se distinguen en primer lugar. A veces domina la melodía (canto), otras, el ritmo (danza). La música griega (occidental), tan pronto está ligada al Logos y al Ethos (por la lira) como lo está el Pathos (por la flauta, aulos), siendo apolínea o dionisíaca. La melodía y el ritmo permiten a la vez la constitución y la exploración del campo musical.
c) En el curso de esta exploración se descubre la estructura de la forma sonora --del campo-- al mismo tiempo que la función de esta forma (socialmente: la fiesta y el drama, el canto y la danza). Lo que llama la atención desde el principio, en el campo explorado, es la identidad de las octavas. Los griegos encontraron en ella el principio del sistema. Hay "sistema" puesto que hay identidad del número y de la cualidad sensible, identidad y repetición de los sonidos a lo largo de la escala, propiedades determinables, ciclos y diferencias, etc. Se enredan y se interfieren una filosofía y una práctica (así se elabora poco a poco el modelo armónico del pensamiento).
d) La armonía es, en principio, un elemento subordinado --un tercer término. Se canta al unísono (en la octava para los hombres, las mujeres, los niños), pero no hay que deducir de ello que la armonía haya sido inventada en toda su integridad en Occidente y que le esté reservada. Poco a poco crece en Occidente la importancia de la armonía, simultaneidad de las notas, acordes, sonidos fijos, verticalidad; la escritura musical le confiere una primacía sobre la melodía. La armonía se revela como racionalidad e incluso como lógica (papel de la tonalidad, trastrueque de los acordes, recurrencia de los encadenamientos).
Y eso al mismo tiempo que pone en juego las prolongaciones, las resonancias ilimitadas de los sonidos bien definidos. La armonía parece el código del mensaje musical considerado como lenguaje. Equivocadamente. La armonía no agota ni el ritmo ni la melodía. Las controversias a este respecto llenaron todo el siglo XVIII. La armonía concebida racionalmente (Rameau) integra en sí la melodía y el ritmo. Y ello a través del romanticismo, movido "inconscientemente" por la lógica concreta de la armonía, por la reducción del objeto musical a un lenguaje.
e) Por último, la armonía se agota, estalla. Muestra su finitud. Ya no contiene, ya no dice la infinito, sino solamente el deseo de lo infinito: no era divina, no era inagotable. ¿A qué deja su puesto? ¿A una lógica de las diferencias que no otorga un papel privilegiado a ningún elemento (a-tonalidad)? ¿A un retorno a lo rítmico, a lo modal? ¿A una combinatoria? ¿A un juego aleatorio de elementos tomados al azar en las percepciones auditivas? ¿A un movimiento dialéctico "sonido-ruido", es decir "forma-contenido"? En cualquier caso, la música se abre sobre el tiempo y el espacio sensible (sobre lo posible-imposible). Aunque no muere, se transforma. Pasa, como la filosofía (y quizá como otras actividades "productivas) hasta más allá de sí mismo.
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