Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

23 jul 2011

Encuéntrate


sí si fuera gente como otra gente,
sería un país totalmente normal, distinto
de este país de noche y de niebla,
repleto de ausentes,
que no saben quiénes son, ni lo quieren saber,
que han dado con esta tierra
en la huida de esta tierra
y serán huidas hasta la fosa.

Y aunque viene de antes, luego sigue. Atrás, ciertas frases:

aquí donde una mano compra a la otra,
con la mano en el corazón, éste es nuestro hogar

en este aparcamiento estruendoso,
donde brotan ruinas de las ruinas
reluciente, ruinas en surtido, a plazos,
por orden, hasta nueva orden:

Estar aquí es magnífico,
donde el consumidor consumido
y eso es el mal menor.

en este antro de asesinos,
donde el calendario se arranca a sí mismo de impotencia y prisa.


Pero quisimos empezar en medio del poema por cuestiones de accidente (véase más abajo):

sí si fuera gente como otra gente,
sería un país totalmente normal, distinto
de este país de noche y de niebla,
repleto de ausentes,
que no saben quiénes son, ni lo quieren saber,
que han dado con esta tierra
en la huida de esta tierra
y serán huidas hasta la fosa.

¡si fuese de otro modo se le podría ayudar,
habría aquí consejo y desagravio,
no sería este país enemigo de candado en la boca y yermo!

Qué he perdido yo aquí, qué busco
y hurgo en esta aglomeración incompetente
de insignias de lucha cuerpo a cuerpo, acciones de disfrute,

moños de tirolés, rebajas de almacenes, y no encuentro más
que crónicos, cronológicos ordenados gimnasios
y ponentes de la humanidad
en los cuarteles para los cuarteles por los cuarteles.

¿Qué  hago aquí? ¿y qué voy a decir?
¿en qué lenguaje? ¿y a quién?
Ya la elección me duele como una puñalada,
esto me pesa, éste es el mal menor
que grita y sigue
con pequeños gritos al cielo
y se las da de más de lo que es,
pero no es todo,
es sólo la mitad que clama al cielo,
no es bastante todavía:

pues este país, furioso de hambre,
se desgreña esmeradamente con las propias manos,
este país se ha divorciado de sí mismo,
un deshilvanado corazón íntimamente separado,
palpitando disparatadamente, una bomba de carne,
una húmeda, ausente herida...

...y sin embargo estoy instantemente aquí
en profunda penitencia y me pregunto:
¿Qué he perdido yo aquí?
Esto he perdido aquí,
lo que salta en la punta de la lengua,
algo distinto, todo,
lo que sin miedo bromea con todo el mundo
y no se ahoga en este charco,

perdido en este extraño estertor,
el apretado estertor en Neus Deutschland,
el estertor del Frankfurter Allgemeine
(y esto es el mal menor),
una estrangulación silenciosa que nada sabe de sí misma,

de la que nada quiero saber, país modelo,
antro de asesinos, en el que he sido arrojado cordialmente
en cuerpo medio vivo,
aquí permanezco ahora,
disputo pero no retrocedo,
aquí me quedo un tiempo,
hasta que me vaya al final con la otra gente,
y descanse, en un país totalmente normal,
aquí no,
no, aquí no.

(Fragmento final del poema de Hans Magnus Enzensberger, Lengua del país, Landesprache).

No hay comentarios: