Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

3 jul 2011

mi profesor inventa el método o el elogio de la política

Fui con el maestro: esa necesidad de aferrarse al eslabón último.

En sus 90 primaveras viene y me sorprende. Siempre lo hace:

Le cedo la palabra:

--Mira, muchacha, si la filosofía y, por tanto, la historia de la filosofía, obran a saltos en equilibrio sobre el vacío, ello se debe a una determinación material, ojo, de materia compuesta de "cosas" tan inasibles como las relaciones sociales, que puso Marx en su crítica, sí, del idealismo, pero a un mismo tiempo también del materialismo naturalista.

Se apoya en el pizarrón como en una especie de soporte en el que no atina sino a dibujar rayas sin sentido. Explica:

--A la altura del capítulo IV del libro segundo de El Capital, justo en el punto en el que se sintetiza las tres formas de la circulación del capital (capital dinero, capital productivo y capital mercancía) en un sólo concepto segundo y más concreto (tras la primera sección con sus tres capítulos del libro primero dedicada a la forja del concepto sustancial de mercado como dualidad entre mercancía y dinero) relativo a la reproducción del capital, Marx procede al estudio de las subjetividades. En el estudio de la rotación del capital síntesis de sus tres formas, en el análisis del ciclo repetido del capital circulatorio
toda la diferencia aparece como una diferencia puramente formal y también como una diferencia meramente subjetiva.

Y ya por la pura derivación del capital social como lo Uno (tal y como es estudiado en el primer libro) en sus tres formas circulatorias vistas en su ciclo (T. II, cap. IV) se pone el concepto para explicar la necesaria introducción ahí, en ese punto, de las subjetividades en la reproducción capitalista.

Esto es, a estas alturas del libro segundo se pasa del análisis del libro primero dedicado al estudio de la producción capitalista desde el supuesto de que las mercancías se venden en el mercado por su valor y no por su precio y, por lo tanto, se trata del capital social como lo Uno (las leyes de la acumulación se estudian ahí como si el capital social no encerrara en su propio cuerpo la competencia entre capitales individuales, esto es, ahí, en ese momento abstracto de la construcción teórica, valor es igual a precio), al análisis más concreto sobre las formas en las que aparecen los capitales según sus funciones en el proceso circulatorio y reproductivo. Será en el libro tercero en el que se explique la ley del valor de la producción capitalista en la competencia virulenta entre propietarios privados mediante la cual se fijan la tasa media de ganancia y los precios en el mercado todos los días. Pero ya en el libro segundo, como te digo que dice mi profesor, dentro de la circulación, aparece la explicación teórica sobre el espacio objetivo en el que se produce la conciencia discontinua capitalista: la "historia de la filosofía":

Mira... (coge sus gafas y lee):

--El proceso cíclico del capital es, pues, constante interrupción, abandono de una fase para entrar en la siguiente, superación de una forma y existencia bajo otra distinta; y cada una de estas fases no sólo condiciona la otra, sino que al mismo tiempo la excluye (Libro II, Fondo de Cultura Económica, México, 2000).

Carraspea:

--Yo diría que la borra... La supera pero al precio de borrarla. De ahí que no haya otra manera de conservar la memoria sino inventando el método...

Lo que hace mi profesor, en pocas palabras, no es sino el elogio de la política.

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