Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

4 jul 2011

sustantivación del valor, ciencia y explotación del trabajo

Decíamos ayer que, si bien en el libro segundo de El Capital se mantiene el supuesto de que las mercancías se venden por su valor, con el análisis de las formas funcionales en la circulación del capital se abre el espacio teórico para que aparezcan las subjetividades. De lo Uno partido en dos (capitalistas y proletarios en el proceso de producción) el capital deviene en la circulación diferentes fases y perspectivas. El capítulo IV del libro segundo de El Capital contiene indicaciones metodológicas fundamentales relativas a este corte hacia lo concreto. Mírese el siguiente ejemplo:

El capital, como valor que se valoriza, no encierra solamente relaciones de clase, un determinado carácter social, basado en la existencia del trabajo como trabajo asalariado. Es un movimiento, un proceso cíclico a través de diferentes fases, que, a su vez, se halla formado por tres diferentes etapas. Sólo se le puede concebir, pues, como movimiento, y no en estado yacente. Quienes consideran una pura abstracción la sustantivación del valor olvidan que el movimiento del capital industrial es precisamente esta abstracción hecha realidad (Tomo II, Fondo de Cultura Económica, 2000, p. 94).

A modo dialéctico, Marx explica ahí, junto a la discontinuidad del proceso visto desde las subjetividades privadas, ese ponerse de la objetividad por la sustantivación del valor. La valorización del valor en su forma cíclica como el fundamento material de la objetividad del todo. Escribe Marx:

Bailey no sospecha, pues, ni remotamente que el valor sólo funciona como valor capital o como capital mientras en las distintas fases de su ciclo, que no son en modo alguno simultáneas, sino sucesivas, permanezca idéntico a sí mismo y pueda compararse consigo mismo.

En cuanto a los capitales individuales, como escribe Marx, la continuidad de la reproducción se ve, a trechos, más o menos interrumpida, pero como valor sustantivado el capital recorre sus fases cíclicas con la regularidad de una ley y puede ser visto en su movimiento como el fundamento de toda objetividad.

En este IV capítulo ("Las tres formas del proceso cíclico") de corte estratégico, Marx aborda el concepto de revolución del valor o conmoción del valor y, a partir de él, vuelve a demostrar cómo lo mismo que ciega a las visiones desde lo privado, pone, si se le alumbra desde la perspectiva de la sustantivación del valor, los fundamentos para la comprensión abstracta, teórica, del movimiento de lo Uno en medio de lo diverso.

Como por ahora sólo nos interesa la forma del movimiento, no tenemos en cuenta las revoluciones que pueda sufrir en su proceso cíclico como valor sustantivado, mientras, por tanto, las revoluciones del valor son dominadas y niveladas de algún modo. Los movimientos del capital aparecen como actos del capitalista industrial individual, en el sentido de que es éste quien actúa como comprador de mercancías y de trabajo, como vendedor de mercancías y capitalista productivo, haciendo posible, por tanto, mediante sus actos la realización del ciclo. Si el capital social experimenta una revolución de valor, puede ocurrir que su capital individual sea afectado por ella y sucumba, por no poder hacer frente a las condiciones de esta conmoción de valor. Cuanto mas agudas y frecuentes son las revoluciones del valor, más se impone la acción automática del valor sustantivado, con la violencia de un proceso elemental de la naturaleza, frente a la previsión y los cálculos del capitalista individual, más se supedita el curso de la producción normal a la especulación anormal, mayor es el peligro que amenaza la existencia de los capitales individuales. Estas revoluciones periódicas del valor vienen, pues, precisamente a confirmar aquello que se quiere que contradigan, a saber: la sustantivación que adquiere el valor en cuanto capital y que se mantiene y agudiza a través de sus movimientos (ibíd. pp. 94-95)

... Hasta podría decirse que es la sustantivación del valor la que "pone" el horizonte material para la filosofía hegeliana y el pensamiento teórico. Pero ello levantado sobre la contradicción que no se puede ver jamás al margen de la ciencia:

La sustantivación del valor frente a la fuerza creadora de valor, o sea, la fuerza de trabajo se inicia con el acto D-T (compra de la fuerza de trabajo) y se realiza, como explotación de la fuerza de trabajo, durante el proceso de producción...(idem.).

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