Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

19 oct 2011

feminismo tras

Total, el panadero no estaba muerto sino que andaba de parranda.

Ella, hoy, le cambia el suero y, además, trabaja para su patrón. Dos veces explotada, dos veces jodida. Sólo que ahora, en vez de andar nomás rezongando, la trata de gozar. Grita: "¡pégame, pégame, pero no me dejes!". Está en edad madura y ya no quiere saber nada de su revista Fem.

Ni que fueran los setentas.

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