La Unidad habitacional de Marina Nacional vive en su interior una situación que expresa el estado general de la sociedad mexicana: su administradora general, en aras de la racionalidad y la eficiencia, buscando vorazmente el lucro de las instalaciones comunes, arrojó a la calle al más viejo, antiguo y desamparado de sus trabajadores con el argumento humanista de que en cualquier momento se puede morir en su cuarto (que ya no es suyo), lo cual le traería a ella complicaciones legales.
Vecinos de la Unidad nos oponemos firmemente a este atropello. Y consternados ante los hechos, estamos dispuestos a tomar las medidas necesarias para que a Santiago --un indio minusválido de cerca de ochenta años con aspecto de duende serrano de edad indescifrable-- se le reconozca su sitio en la Unidad y sus derechos laborales de casi 30 años.
¡Seguro social para Santiago¡
¡Habitación digna para él!
¡Respeto al patrimonio humano de la Unidad!
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