Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

31 oct. 2011

Uexküll desde Agamben

(sobre la relación del animal con el ambiente)

En contraposición con la propuesta de la ciencia clásica que ve un único mundo que comprende dentro de sí todas las especies vivientes jerárquicamente ordenadas, desde las formas más elementales hasta los organismos superiores, Uexküll propone, en cambio, dice Agamben (2007), una infinita variedad de mundos perceptivos, todos igualmente perfectos y conectados entre sí como en una gigantesca partitura musical y, a pesar de ello, incomunicados y recíprocamente excluyentes, en cuyo centro están pequeños seres familiares y, al mismo tiempo remotos.

Para Agamben las investigaciones de Uexküll sobre el ambiente animal son contemporáneas de la física cuántica, así como de las vanguardias artísticas en el sentido de que expresan “el abandono sin reserva de toda perspectiva antropocéntrica en las ciencias de la vida y la radical deshumanización de la imagen de la naturaleza”.

Y sigue… las ideas de Uexküll ejercieron una gran influencia tanto sobre Heidegger—el filósofo del siglo XX que más se esforzó por separar al hombre del viviente—como sobre aquel otro, Gilles Deleuze, que trató de pensar al animal de modo absolutamente no antropomórfico.

Surgen algunas preguntas sobre esta reflexión de Agamben:

¿Qué no todas las propuestas que se hace el hombre acerca de la relación de los animales con el medio es siempre desde su perspectiva histórica? ¿Qué no, también, al proponer esta visión subjetivista al grado máximo, Uexkül estaba siendo influenciado por fenómenos que se estaban dando en la sociedad de su época? ¿Cómo es que una teoría de la física, en este caso la relatividad, puede también explicar un fenómeno de la biología?

A diferencia del mundo unitario del siglo XIX, montado sobre la perspectiva progresista y solidaria de la revolución francesa y la evolución industrial, toda la cultura de los albores del siglo XX se produce sobre el estancamiento general y la crisis duradera en vísperas de la primera guerra mundial. La ilusión en el progreso parece haberse esfumado, las perspectivas socialistas unitarias también, asistimos al fin del humanismo, a su quiebre. Se duda de lo humano como fuerza hegemónica del universo.

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