Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

11 nov. 2011

la muerte de Blake

El terrorismo de Estado no ha quedado impune.

Y ya se vio, desde con Juan Camilo Mouriño, que fungir como Secretario de Gobernación en tiempos de terrorismo de Estado cosecha muchos odios, muchas indignaciones.

A Blake  y a sus acompañantes los pudo haber bajado cualquiera en tiempos de operaciones furiosas, en tiempos de tráfico de armas. Cañones bien largos.

Podían ser desde los "narcos" --según el relato oficial--, hasta los miles de ex ejidatarios expropiados en las afueras de la ciudad, rumbo a Morelos, por la ampliación de la mancha urbana, para no hablar de las instituciones oficiales, partidas en tantos bandos como mafias del crimen organizado operan en el territorio.

El secretario de Gobernación quedó descobijado después de que Human Rights watch denunció por la tele el renacimiento en México del pocito, la picana, las desapariciones y todas las prácticas "científicas" de la tortura.

Lo que viene es la gritería de la Clinton y la DEA contra el "terrorisno" en México, que con el Chapo Guzmán  superó en gravedad la situación del "Medio Oriente". Sabremos entonces por qué el Pentágono sacó a sus tropas de Irak..., que tendrán que ver ahora también con la represión de los indignados que incendian ya la city en los gabachos.

El imperio ha generado la guerra en su propia casa.

Cualquier gobierno que pretenda solucionar de raíz la crisis severa que aqueja cada rincón de la sociedad mexicana en los momentos actuales, debe preparar la resistencia armada del pueblo mexicano contra los invasores colonialistas del Pentágono y la DEA, actores principales de nuestro drama. Eso en lugar de mantener a estas instituciones intervencionistas como tutores y aliados.

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