Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

1 dic. 2011

Hacia la gran urbe


¿Qué podemos esperar en un país en el que se asesina a los que se inconforman ante el asesinato de sus hijos? ¿Qué podemos esperar cuando el gobierno  amenaza a miles de personas que lo denuncian como responsable de los 50,000 asesinados durante su sexenio? ¿Qué esperar cuando se equiparan las protestas con actos terroristas? ¿Podemos esperar realmente “amor y paz”?
Lo único que podemos esperar son más muertos, cada vez más cercanos a nosotros. No lo aceptamos aún, quizá no lo vemos – o no lo queremos ver-  pero la guerra se acerca a la gran ciudad.  Como ya lo decíamos, hoy en día las batallas y revoluciones se desarrollan en las grandes urbes del mundo. Son esos espacios de acumulación histórica concentrada en los miles o millones de seres humanos que las habitan, donde se concretan intensamente todas las contradicciones de la organización social actual y donde estalla inconteniblemente la lucha de clases. La revolución mundial fluye hoy en las ciudades que han sido epicentro de grandes culturas: Egipto, Grecia y Roma, y cuyos gobiernos se tambalean ante la fuerza de las masas. 
La capital mexicana es un importante enclave de poder, deseable para aquellos que pretendan controlar al país por completo. La guerra viene del norte (desde el otro lado de la frontera), pero se acerca también por el sur, el este y el oeste. Es la guerra del Estado mexicano y otras mafias, conducidas y apoyadas por la DEA, contra las mayorías. Aún no ocurre, no despertamos con pilas de asesinados como en Jalisco, Veracruz, Guerrero, Sonora, Sinaloa, Coahuila, Tamaulipas, Morelos, Nuevo León, Michoacán o Chihuahua, pero no podemos descartar esa opción y es, más bien, previsible. Ante la abrumadora cifra de 20 millones de capitalinos y la energía que esa masa genera, tendrán que utilizar contra nosotros mecanismos de control y exterminio que cada día, y desde hace tiempo, están implementando.  Y nosotros, ¿qué vamos a hacer?



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