Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

23 dic. 2011

venga el año de los abarrotes

la acera me reclama, me transmuta al signo concreto de marcar territorio: levantar la pata, restregar el lomo, encontrar la forma partícular...
la colonia impone su cuerpo sobre el mio, me aplasta lo suficiente, logra hacerme sentir temerosa, diminuta (¡que todo de lo máldito ha pasado el día de hoy!, tantas agruras y plomo a la hora de la comida. y falta de comprensión; que el ajeno entienda y que yo sepa interpretar, nuevos dichos cotidianos, de crisis, de tiempo de miseria, mugre y mal olor. ¡que dejen de brotar niños-chemo en cada esquina. que la trasquilada cese!. pero no cesa sino hasta que todo revienta, hasta que uno reinventa. buenos ciclos. ¡con que no reviente dentro de uno! ja ja ja)
kilos de adrenalina pesan en mis zapatos, o tal vez en mis homóplatos. por eso la risita nerviosa. la tensión superficial de tener el mundo de cabeza... esto de no saber ni en dónde están los trapos limpios...
y la decisión uno la toma, la evade, la padece y también la reprime, por ratos, por vidas enteras. la decisión de vivir, de cómo vivir y para quién vivir...
pero usando el igenio y por sobre todo la fuerza, ¡que alguien diga que esta tierra no es nuestra!

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