Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

19 abr. 2012

entresacado del cuaderno del judío

me propongo aquí nomás narrar el presente para liberarme de la angustia del futuro que quita el sueño, y del pasado sofocante que casi me asfixia. Es difícil que alguien me lea, ni siquiera el párrafo que escribo, pues me propongo a todas luces mentir y ocultarme detrás de las palabras.

no hago más que reconocer la voz de los motores a medida de que pierdo la vista: camiones, automóviles, motocicletas, trocas, trolebuses, taladros y aviones, muchos  aviones. De repente el canto de una primavera brinda el trabajo vivo a las máquinas. La voz de las cubetas delata al vecino que junta agua en el cubo del  edificio. Se me revela ahora la llegada de un nuevo ser entre nosotros, está pegando sus grititos en casa de la vecina.

enfoco lentamente sobre la cuestión de los judíos.

y nada que ver con el viejo Heinkel, pero si con "los poros de la sociedad polaca" (Marx).

en Behemoth, pensamiento y acción en el nacional socialismo (Fondo de Cultura Económica), Franz Neumann escribe:

"el racismo y el antisemitismo proporciona una justificación de la expansión (del régimen nacional socialista  alemán) hacia Oriente".(p. 152).

cuando había escrito antes:

"el antisemitismo religioso se confundía con el nacionalismo polaco". (p.148).

se les identifica a los judíos con el capitalismo, y es que siempre estuvieron ligados al capital comercial (mercantil y dinerario), precursor del capital industrial, forma antediluviana del capital. En realidad, explica Neumann, corroborando la teoría de Marx en la realidad alemana:

"...la significación económica de los bancos iba desapareciendo, ya que el capital financiero decaía hacia mucho tiempo en beneficio del capital industrial... La influencia judía no era muy importante en la industria propiamente dicha". (p. 139).

para Neumann, el antisemitismo en mano de los representantes nazis del capital monopolista se explica porque "había que desviar el descontento existente entre los pequeños negociantes por su eliminación de los negocios". El nacionalsocialismo expropia a los pequeñoburgueses e implanta la dictadura de los monopolios.

... mas habría que empezar diciendo que la historia de los judíos como diáspora mundial y soporte material de cualquier internacionalismo en el siglo XX terminó con la fundación del estado israelita, estado teológico e invención imperialista que constituyó la negación del ser judío, matriz de la vanguardia intelectual entre 1900 y el final de la segunda guerra mundial.


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