Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

16 sept. 2012

para una ley del trabajo en espacio-tiempo TLC

una nueva ley del trabajo en el mercado mundial bajo su forma mexicana tendría que profundizar en la condición de los trabajadores migratorios, esa figura internacionalista del trabajo asalariado que constituye nuestro espacio nómada.

la misma cuestión nos llevaría a la crítica de ese no-hombre, no- ciudadano que es el trabajador migrante en las llamadas democracias burguesas. Concluiríamos junto con Giorgo Agamben a propósito del tema que el estado de excepción es la regla en el capitalismo del siglo XXI con su producción multitudinaria de excluidos --materia de valorización por la vía del tráfico de órganos y la industria del trasplante, entre otras.

nuestra argumentación por una ley del trabajo democrática tendría que demostrar la falsedad del dogma populista (que después retomaron en sus trabajos al alimón Héctor Aguilar Camín y Castañeda) respecto a que el "capitalismo mexicano" no sólo no experimenta un incremento en su productividad sino todo lo contrario.

tendríamos que demostrar lo obvio: que el desarrollo del capitalismo en México --como en el mundo-- en los últimos 30 años se expresó en un salto explosivo de las fuerzas productivas y un aumento desmedido de la plusvalia social (en manos privadas). Solo afinando esta crítica podemos proceder a imaginar que la reducción de la jornada de trabajo bien puede acompañarse del aumento de los salarios, como de hecho ocurrió por un momento en los países capitalistas desarrollados gracias a la revolución rusa de 1917...

la nueva ley del trabajo tendría que definir el concepto del trabajo social en el mercado del TLC, delinear la vía para la construcción de un espacio de libre movilidad sin pasaporte para la fuerza de trabajo. Debe apuntar hacia la construcción práctica y concreta de un espacio internacionalista.

nada que ver pues, con los carranclanes nacionalistas del artículo 123 Constitucional, con los que confluiremos en el frente común proletario sólo en la medida en que sean capaces de defender en la práctica el derecho democrático de huelga.

en fin, temas fascinantes que se presentan para el desarrollo de nuestra imaginación y nuestra práctica históricas.

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