Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

29 oct. 2012

10 de junio: ¡ganamos la calle!

texto inencontrable de Joel Ortega Juárez (JOJ) en el que se narra la batalla que libraron las juventudes comunistas desde el Partido Comunista Mexicano para hacer valer con sus cuerpos y sus propias vidas el derecho de manifestación aquel Jueves de Corpus de 1971.

el autor del libro fue el principal responsable de aquella manifestación masacrada y fue contra él contra quienes se cebaron, algunos desde Lecumberri, Raúl Álvarez Garín, Heberto Castillo, Gilberto Guevara Niebla, Salvador Martínez della Roca y las ya para entonces "vacas sagradas" del 68, acusándolo de haber llevado a la muerte a decenas de inocentes cuando no había condiciones para salir a manifestarse y menos con un progama de acción de lucha democrática al socialismo.

acepta Joel en su libro que la acusación pesó sobre su cuerpo en fuga al día siguiente de la masacre --sacaron a los heridos del hospital para rematarlos en la calle-- fue él el orador que modificó la correlación de fuerzas en la asamblea que decidió tomar la calle junto al Politécnico, en San Cosme, en contra de la opinión de los "puntos críticos" que favorecían por entonces, a tres años del 2 de octubre, un diálogo con Luis Echeverría Álvarez so pretexto nacionalista de su política exterior tercermundista y de solidaridad con las causas democráticas y antimperialistas.

quizá de lo mejor del texto de JOJ sea su caracterización de esa ala derechista del 68 que terminó perredizando desde sus curules la memoria de aquella gesta estudiantil. Álvarez Garín, Heberto, El Pino, El Búho, no importan sus nombres, estaban ganados desde lo más profundo de su ser por el nacionalismo estatista de la revolución mexicana, autoritario, verticalista, déspota, de ahí que hubieran sido seducidos por los cantos de sirena del discurso aperturista de LEA.

el nudo que desamarra JOJ en su memoria política transforma al 10 de junio en un acontecimiento: el punto en el que un sector radicalizado del movimiento estudiantil de 1968, desde las juventudes comunistas, rompe con su accionar y su práctica libertarias con la ideología de la revolución mexicana. Podríamos ubicar ahí la encrucijada en la que una corriente dominante del sesentaiochismo deviene al mapachismo cardenista en tanto la otra transitó de un discurso revolucionario al socialismo a otro libertario, autonomista, feminista que, como termina reconociendo JOJ al explicar porque su camino no fue nunca el de las armas, no era otro que el de la lucha democrática de masas contra todo autoritarismo y en cualquier espacio de la vida.

brillantes apuntes los de JOJ cuando se refiere a Adolfo Gilly como al más importante teórico de esta ala derecha del movimiento estudiantil. Uno recuerda en la lectura de JOJ que en 1974 La revolución interrumpida era libro oficial y obligado en las academias de historia para la interpretación del pasado reciente cardenista en los flamantes sistemas de CCH. La tesis de que era por el camino de profundizar la revolución mexicana (¡a esas alturas!) hasta el socialismo. Según esto, la revolución mexicana no era una revolución burguesa sino "popular"... Lo popular: el cardenismo, el zapatismo... Una vertiente culta del lombardismo que terminó por ganar la cabeza de los jóvenes profesores y estudiantes del nuevo sistema educativo, mismos que, veinte, treinta y cuarenta años después siguen trabajando para el neocardenismo y el lópezobradorismo.

el texto de Joel es rico en su denuncia respecto al modo en que los intelectuales ligados al poder y al mito de la revolcución mexicana se apoderaron desde los suplementos culturales de la "izquierda" --eso que devino en el morenismo-- y de la memoria del propio movimiento estudiantil. Capos como Fernando Benítez en su papel de cabeza de la "revolución cultural" y descubridor de cuadros orgánicos.

rememorando aquella fecha del movimiento estudiantil que salió dispuesto a morir a la calle el 10 de junio de 1971, Joel sostiene su tesis:

Según el criterio de Marx y Gramsci, el Partido es:

--Memoria histórica
--Vanguardia política
--Promotor y formador de organizadores sociales y políticos
--Conciencia crítica
--Constructor y educador de una nueva cultura.

pues bien:

La hipótesis original de este libro es que el papel del movimiento estudiantil mexicano de las décadas de los años 60 y 70 cumplió las tareas que Carlos Marx y Antonio Gramsci le asignaban al partido proletario (p. 19).

apuntes profundos los de JOJ sobre la forma viviente que adquirió el partido proletario en aquellos años: los estudiantes cumpliendo las tareas históricas de la clase obrera descabezada y reprimida cruelmente en 1958. Apuntes sobre la organización y el "programa" del movimiento estudiantil revolucionario.

aclara JOJ: en 1971 el movimiento estudiantil estaba lejos de ser todo el estudiantado del país. Más bien eran los residuos del 68, los que habían quedado tras el naufragio y seguían luchando. Entonces, durante esos tres años, en México había quedado prohibido en la práctica el derecho de reunión y manifestación. La juventud proletaria y los estudiantes en sus campus vivían doblegados por el miedo. "Sin rehuir a la crítica y a los terribles costos que tuvo la manifestación del Jueves de Corpus del 10 de junio de 71, sigo considerando que fue correcto ganar la calle".


fue un periodo de utopías, dice JOJ, sin ellas no habríamos resistido. De las manifestaciones masivas, las asambleas y las brigadas, nuestras tres instancias de lucha durante los meses julio-septiembre de 1968, sólo nos habían quedado las brigadas, pues las asambleas funcionaban esporádicamente. Quienes quedaron se acuerpaban en los Comités de Lucha de cada escuela. Había una coordinadora general de estos comités llamada Co-Co.

políticamente, según Joel, el 10 de junio fue siempre una fecha "satanizada", por su atonomía, por su ruptura con el liderazgo del CNH del 68, sus reivindicaciones programáticas de la unión obrero-estudiantil, la intransigencia de su defensa de la libertad de manifestación con la consigna "ganar la calle", su radicalidad ante las izquierdas reformistas, su programa de Reforma Universitaria expresado en la consigna  "crear, dos, tres, muchos nuevoleones", el no haber caído en la trampa de la apertura democrática del gobierno represor y anticomunista de Luis Echeverría Álvarez a pesar de su demagogia de tercer mundo y antiyanqui, esos fueron los siete pecados capitales del 10 de junio, dice Joel.

para el JOJ de hoy el movimiento estudiantil de 1968-1971 no puede reducirse a una lucha democrática. Su carácter mundial y el hecho de que haya irrumpido en países como Estados Unidos, Francia y Alemania descarta la interpretación de su carácter esencialmente democrático. Aquel movimiento rompió las viejas fronteras que delimitaban lo "político" y el lugar de lo público y lo privado, invadió cada rincón de la vida, exigía la liberación en todos los campos. El movimiento estudiantil puso en jaque todo tipo de autoritarismos, fue una crítica radical del Estado, no quería el poder sino que estaba contra todo poder: el de la policía y el ejército, la burocracia y el patriarca, el poder del maestro en el aula y el de la gerontocracia. El movimiento estudiantil era autónomo frente a los poderes, antinacionalista, libertario, juvenil y feminista.

para Joel el movimiento estudiantil de aquellos años se lanzó lo mismo contra los estados capitalistas desarrollados que contra los estados llamados socialistas y los del capitalismo dependiente. Después del 68 los estados socialistas habían perdido toda potencialidad histórica revolucionaria. Habían quedado cuestionados. La lucha revolucionaria no podía limitarse a un simple anti-imperialismo.

escribe JOJ en la p. 114:

ahora que prevalece el reformismo --incluso el armado ha renunciado a tomar el cielo por asalto--, para Olga Ramírez sigue vigente el sueño de cambiar la vida.

como todas las jóvenes de su época, ella aprendió la importancia de sostener la congruencia de los ideales libertarios y justicieros con su forma de vida. Muchas se quedaron en el camino. Unas porque sus vidas se sometieron a la rutina y otras porque sustituyeron sus sueños por la perversión de alcanzar el poder a cualquier precio.

ahora jibarizaron las banderas del feminismo radical por la obtención de cuotas en los aparatos representativos del Estado. Igual que sus amigos, novios, amantes, maridos y compañeros gestados en el baby boom, Olga se contagió con los colores, la música, el cine, la literatura y las batallas callejeras de los años sesenta.

por momentos el discurso autonómico y libertario de JOJ linda en el espontaneísmo. por ejemplo, su apología de la juventud y de aquel lema sesentaiochero que llamaba a desconfiar de todos los mayores de treinta años. Ridícula la crítica al CEU de 1986 por haber nombrado asesores de generaciones anteriores como Gilly (por la pura edad de Gilly y no por sus posiciones  políticas).


pero si comparamos la lectura que hace JOJ desde el 2011 de los movimientos estudiantiles 1968-1971 con los documentos que él mismo redactó hace cuarenta años, encontramos una ruptura entre aquel comunista que luchaba por la democracia proletaria para acceder un día a la nueva sociedad socialista con el libertario (que no liberal, aclara) y autonomista que hoy emprende la lectura de aquel capítulo de su vida. Ya hoy JOJ piensa como incompatible la lucha por la libertad en cada rincón de la vida, en el aquí y ahora, con el sueño por cambiar el mundo de un golpe, el día de la revolución, que hoy mira con claridad meridiana vinculado al totalitarismo y al estalinismo. Democracia y revolución son incompatibles, lo viene diciendo Joel desde el año de la fundación del PRD, en 1989.

Joel no cree en aquellos democrátas que guardan en algún lugar su "Plan B" para la Dictadura del proletariado. Y, desde su libertarismo autonómico que llama a vivir alegre y sacudirse el miedo, aprender a ganar, dejar de ser víctimas, y en contradicción con su esfuerzo por quitarle al movimiento estudiantil de 68-71 la etiqueta de "democrático", se define como 1 democráta:

la matanza de Tlatelolco no arredró a JOJ (Julio Ortiz Jiménez). A menos de tres años ya estaba metido en la manifestación del Jueves de Corpus. Va de nuez: nueva matanza para impedir una manifestación pacífica. Unos se aceleraron y tomaron los fierros, otros se fueron al extranjero. Algunos se metieron al gobierno, hubo quienes se quedaron en la 'academia' y muchos más en el mundo cultural. Unos cuantos necios siguieron el otro camino: el de la lucha por la democratización del pais (p. 120).

queda la pregunta: ¿no es el movimientismo del autonomismo libertario una forma posmo del demoliberalismo?


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