Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

20 oct. 2012

contra el guevarismo ético...


 jugando al ajedrez, una cierta noche, un campeón decía:

reflexiono sobre mi situación en el tablero, la posición de mis piezas y las del enemigo, la estructura que tomó el juego, y estoy perdido, el rival no falla desde que comenzó la partida, no puedo apostar a una casualidad que lo convierta en su contrario y arruine repentinamente su posición frente a la mía. Aferrarse podría prolongar la agonía, incluso construir capítulos heroicos y memorables de la resistencia, pero finalmente no evitaría la derrota.

entonces el campeón, fiel a ciertas reglas de la inteligencia, se esfuerza porque su rostro no delate sus abatidos sentimientos, sonríe y tira el rey en medio del tablero. Se ha rendido, y eso no tiene nada que ver ni con su fe ni con sus "huevos" sino con ciertas leyes relativas a "la verdad efectiva de la cosa" (Maquiavelo... "alla verita effectuale della cosa") que él bien conoce, ciertas materialidades que rigen de muchos modos juegos, fiestas, rituales y otras prácticas, aunque todas ellas reproduzcan la forma narrativa de los cuentos de hadas...

por su parte el boxeador de esta noche, gran campeón durante muchos años, atleta de dignidad insuperable, depurada técnica, valor personal, inteligencia y astucia, expondrá su vida contra otro campeón con menos experiencia pero 15 años más  joven y más fuerte. El muchacho ya derrotó una vez al viejo, en tanto que éste promete que, si sobrevive..., será su última gran batalla antes de retirarse en su plaza tijuanense.

el problema es que algunos "revolucionarios" prefieren comportarse como ajedrecistas perdidos prolongando el fin o como boxeadores, simples bofes: morir en la pelea antes que tirar el rey --sí, rendirse--, cuando en la guerra de movimientos, por definición descentrada, caminar para cualquiera de los lados, en ciertas circunstancias, según esto, jaja, no es ir ni para atrás ni para adelante. ¡Pero estos personajes ni siquiera comprenden que replegarse no es rendirse! ¡Cómo si ir para atrás o para adelante dependiera de "huevos" y fe y no de la correlación de fuerzas y el estado de ánimo que se expresa en el movimiento!
 
queda lo demás para la mitología roquedaltiana.

ok., hay un estado de ánimo de  lucha que tiende a la generalización cada vez más de prisa entre amplios sectores de la clase asalariada y el pueblo, no lo troquemos en desánimo con tal de tener más muertitos para el próximo 2 de noviembre.

El Muro de las Lamentaciones que duró siglos se nutría de aullidos, dolor y sangre.

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