¿Quedará algún liberal capaz de llamar dogmático al que sostiene que es la lucha de clases el motor de la historia?
Todos los jodidos del mundo, todos, miramos como aprendices hambrientos el capítulo de Lyon, donde estudiantes organizados le prendieron fuego a la escuela, ese símbolo liberal de la sociedad disciplinaria, esa especie de cuartel en donde se vela a cada paso por aplastar el espíritu crítico y rebelde de la juventud estudiosa.
Toda la unidad europea está hoy puesta en juego por la voracidad de un Sarkozy que, por otro lado, no puede obrar de otra manera ante el peligro de la competencia asiática en el mercado mundial y hace esfuerzos desesperados por impedir la caída de la tasa de ganancia del capital francés valiéndose de medidas contra el salario primordialmente. Ninguna unidad extraestatal duradera es posible en el marco de la competencia agudizada entre monopolios privados impuesta por el mercado mundial.
(que pongan los bolivarianos sus barbas a remojar).
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