Después de echarle una ojeada a las noticias del día, y parada en la esquina frente al puesto de periódicos, empecé a sentir una horrible sensación de vulnerabilidad que me dobló en dos. Estaba yo allí, parada-doblada en la calle, en medio de la gran ciudad, que por esos días se percibía un tanto extraña… seguro fue por lo del puente del “día de muertos”… no manches! cada vez son más los muertos, los asesinados…y me sentí fatal, me dieron náuseas, un dolor profundo en el pecho, me empezó a dar todo vueltas en la cabeza y decidí dejar lo de las compras para otra ocasión y regresar mejor a casa.
Mientras caminaba, pensaba: “No puedes seguir escapando de la realidad, ni dentro de tu casa estarás a salvo, ahí quizá menos aún, pues te encontrarás contigo, y con tus preguntas y tus miedos, te toparás de frente con tu existencia, con tu ser, con todo… durante toda tu vida has estado huyendo…”
… y por primera vez tuve el valor de permitirle a mi sentido común que continuara tejiendo las ideas, ideas que había estado acumulando por años en la cabeza, y que me trazara una nueva forma de ver el mundo y a mí misma…
“… no puedes escapar de la realidad ensimismándote ó sobreviviendo con las fantasías que nos venden por doquier, pues ella, la realidad, se impone sobre nosotros, tarde ó temprano… y aunque no quieras ni revisar las noticias, ni leer el periódico, y aunque te esfuerces por no relacionarte e involucrarte con los demás, y aunque digas que los demás no te importan ni tienen porqué importarte, en una de esas y por donde menos te lo esperas, te llega… sí, te llega el trancazo, una fuerte sacudida, un golpe que te detiene y te despierta inmediatamente de tus intentos por escaparte… cuando menos te des cuenta alguno de “los muertos” serán “tus muertos”, algunos de los asesinados serán tus amigos, hijos, padres, hermanos… así es la realidad hoy, por eso la esquivas, porque duele, porque da miedo, porque es triste, es cruel, es absurda, es mucho más grande y poderosa que uno… y la miras solo un poco y ya quieres parar, no te gusta, y te tapas los ojos y los oídos, y comienzas de nuevo a huir, a dejarte llevar por tu ensueño, empiezas de nuevo a correr queriéndote convencer de que tú estás bien... pero ¿para qué seguir engañándote si basta con reconocer que tienes miedo?, ¿para qué seguir huyendo permanentemente si hay otra opción?... detenerte y aceptar que tienes miedo, que la realidad es imponente, que te sobrepasa, que tú no puedes hacer nada contra ella, o casi nada… pero resulta que en el casi está la diferencia… porque sí puedes algo contra ella… y más que contra ella es junto e inserto en ella… resulta que es posible transitar durante la vida no huyendo de la realidad, sino caminando a su lado y al mismo tiempo conocerla, observarla, sentirla, sufrirla, percibirla, disfrutarla, aceptarla y analizarla ¿cómo para qué? quizá para tener más elementos que permitan tomar la decisión más importante: para que decidas al fin como vivir en esa realidad, como quieres vivir y actuar frente a ella, quién y cómo quieres ser realmente, y qué postura tomar ante la realidad… hasta que finalmente ella se imponga definitivamente sobre ti…pero hasta ese último día de existencia, hasta ese tu último instante, habrás decidido sobre tu propia vida, al menos, sobre ti misma… si logras imponerte en la realidad de tu vida ya venciste, habrás sido en vez de la perseguida, la perseguidora… habrás sido libre en vez de la que huye siempre, con miedo… y más aún, habrás dejado una aportación sustancial, con tu propia vida, a la lucha por la libertad…”
¿libertad?... ¿libertad?, me pregunté, vaya! esa es una idea muy descontextualizada en éstos tiempos… como que me suena pero… tal vez sea el grado de enajenación en el que nos encontramos… esa palabra ya ni se menciona hoy como un buen objetivo, como que ha desaparecido de nuestro vocabulario…
Esas horas, a solas conmigo, fueron intensas… mi cerebro continuaba trabajando y como con “intenciones” de convencerme:
“ … ése, el de la libertad, es un camino arduo y cansado, solitario, nadie lo puede caminar por ti, y además, dura toda la vida pues lo más probable es que no llegues nunca. Cada minuto y cada segundo tienes la posibilidad de forjarte en él ó huir, a cada instante te pruebas pues tienes la opción de caminar contigo y la realidad, ó salir corriendo, huyendo de ti mismo y de la realidad, de ese camino… dejándolo para después, evitándolo, rodeándolo, dándole la vuelta, pero así se te puede ir la vida, el ánimo, la juventud y la energía… y así se pueden perder irremediablemente tus fuerzas en vez de concentrarlas y utilizarlas para tu propia liberación, que es al mismo tiempo la de todos…”
Fue en ese momento que empecé a pensarme a mí junto con todos… y me sentí más fuerte, y más viva cuando pensé en la muerte… como escribió Hertz hace unos 20 años: “La muerte no se limita a poner fin a la existencia corporal de un vivo, sino que del mismo golpe destruye al ser social inserto en la individualidad física, a quien la conciencia colectiva atribuía importancia y dignidad.”
… la mayoría de las muertes de seres humanos que ocurren actualmente en el planeta resultan ser un golpe fortísimo no solo porque destruyen al ser social que tiene importancia y dignidad en el colectivo, sino porque esas muertes son causadas para el beneficio de algunos, porque esos seres humanos fueron violentados y aniquilados totalmente porque suponen ganancias para otros… y eso si que es evitable e inaceptable. La muerte en si misma es la imposición de la realidad sobre nosotros, el proceso de la vida implica muerte, así ha sido desde el comienzo de la vida sobre la tierra… pero hay una diferencia, una diferencia cualitativa… la muerte masiva, como en toda guerra, por los intereses de unos cuantos… va contra toda lógica, contra el sentido común… y parece que tiene que ver con la forma en la que estamos organizados y nos relacionamos los seres humanos…
Y bueno, después de darle rienda suelta a la intuición, comprendí lo que me pasó en la calle al leer las noticias: me sentí agredida con la realidad, no de la muerte en sí, sino de que sea la muerte y la vida de las personas un objeto, una fuente de riqueza y poder para otros… lo que me sacudió por dentro es que la policía, el gobierno, los grupos de poder que controlan éste país, estén asesinando a los jóvenes que exigen la salida del ejército en Cd. Juárez. Es agresivo descubrir la grotesca y absurda verdad, ya sin las máscaras de “guerra contra el narco”, “lucha contra el crimen organizado”, “guerra entre cárteles”, “lucha entre pandillas”… cada vez se puede observar más nítidamente que la guerra va contra las mayorías, contra los desposeídos del mundo, por mayor poder y control de unos cuantos sobre el resto… comprendí que más que seguir tapándome los ojos ante eso ó huir aterrada hacia la inmovilidad que genera el miedo, es más conveniente para mí y para todos conocer la realidad y tomar una postura, luchar hasta las últimas consecuencias por evitar que sigan atentando contra la libertad, contra el hombre mismo, contra la vida… pero lo mejor del caso es que no seré la única, pensándose en colectivo la cosa se empieza a comprender... como diría Sandino:
“Nosotros iremos hacia el sol de la libertad ó hacia la muerte: y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán…”

Multitud. Saura, 1982
1 comentario:
En esta meridiana hora sabatina me llegó tu texto al rostro, a mi vientre y, también, a ese espacio desde donde pensamos/queremos/analizamos/críticamente, es decir, elaboramos: gracias, primero por escribir y, tambièn primero, por sumarte al grupo, reducido grupo, inquietante y sugerente grupo que ya empieza a ser colectivo...
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