Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

8 may. 2011

Apuntes para la paz

Nos sumamos al sentimiento de los marchistas contra la militarización y por la paz. A ellos dedicamos esta entrega, con la finalidad de que las brigadas que broten de la movilización se apliquen un momento a debatir si es que podríamos encontrar hoy alguna vigencia en el pensamiento del jefe bolchevique, V. I. Lenin, entre julio de 1916 y febrero de 1917, es decir, durante la víspera revolucionaria:


El filisteo no comprende que "la guerra es la continuación de la política" y por eso se limita a decir que "el enemigo ataca", el "enemigo ha invadido a mi país", sin analizar por qué se hace la guerra, qué clases la hacen, qué fin político persigue. (Lenin, Sobre la caricatura del marxismo).

Para el filisteo, lo importante es dónde se encuentran las tropas, quién vence ahora. Para el marxista, lo importante es por qué se hace la guerra concreta, durante la cual pueden resultar vencedores ora unas tropas, ora otras. (Idem.).

Los marxistas, si no dejan de serlo, no pueden estar contra toda guerra (El programa militar de la revolución proletaria).

Las guerras son la continuación de la política
; por ello, puesto que tiene lugar la lucha por la democracia, es posible también la guerra por la democracia (Sobre la caricatura del marxismo).


El objetivo concreto de la "lucha revolucionaria de masas" sólo puede consistir en medidas concretas de la revolución socialista y no "el socialismo en general. ¡Y cuando se propone que se definan con precisión estas medidas concretas como han hecho los camaradas holandeses en su programa publicado en el Boletín de la Comisión Socialista Internacional, núm. 3 (Berna, 29 de febrero de 1916): cancelación de las deudas del Estado, expropiación de los bancos y de todas las grandes empresas, cuando se propone que estas medidas bien concretas sean incluidas en una resolución oficial del partido, y sean explicadas sistemáticamente en la forma más popular posible, en la propaganda diaria del partido, en reuniones políticas, en discursos parlamentarios, en mociones legislativas, se vuelve a oír la misma respuesta dilatoria o evasiva, enteramente sofisticada, de que el pueblo aún no está preparado para ello, etc., etc., etc.! (Principios básicos en el problema de la guerra).


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