- yo si me controlo, no soy como …
- como yo
- ándale, como tú, exactamente
- si… y esa mujer es igual, por eso me gustaba… bueno, en realidad aún me gusta…más bien creo que siempre me gustará, como todo lo que me hace sentir vivo…
- oye… has leído El Anti Edipo?
- Deleuze y Guattari?
- simón
- ando en eso... hubo una parte que transcribí porque me parece genial, dialéctica...deja encuentro la servilleta donde la anoté, la he de traer por aquí.
- a mí me interesó porque es una crítica de las formas de analizar al hombre y a la sociedad actual con base en teorías psicoanalíticas del inconciente... me parece que los autores utilizan el método más coherente que conozco para analizar a las máquinas deseantes y sus productos sociales; se proponen acceder a los verdaderos problemas a partir del análisis de los mecanismos de producción del hombre en la sociedad actual, esto es, a partir de la disección de la máquina social capitalista…
- ajá, para mi que usan el materialismo dialéctico como método de análisis… yo también creo que otras perspectivas se quedan siempre cortas para analizar los fenómenos… como los que pretenden explicar la crisis del mundo actual por la falta de principios y valores…
- el otro día a los de la chamba les decía: el tráfico de personas no tiene nada que ver con la ética y la moral… si el ser humano se convirtió en mercancía desde hace tiempo, su venta y explotación es un negocio… es la lógica y la racionalidad en éste mundo, son las leyes del capital. El tráfico de carne y órganos es un gran negocio, así como el de la guerra y la destrucción-reconstrucción...
- y para poder mantener esos negocios en marcha es necesario el fascismo…creo que el libro es crítico en muchos sentidos y en especial contra el fascismo, que también está dentro de nosotros, es esa parte presente en nuestra cotidianidad que nos hace amar el poder, desear eso mismo que nos domina y nos explota... mira,
aquí está la servilleta con la nota!
- ¿Qué es eso? vaya, acaba de pasar una chica que vendía libretas con pluma de a solo diez pesos, te hubiera comprado una!
- Y dicen:
“…la historia universal es la de las contingencias, y no de la necesidad; cortes y límites, pero no la continuidad. Pues han sido necesarias grandes casualidades, sorprendentes encuentros, que hubieran podido producirse en otro lugar, antes, o hubieran podido no producirse nunca, para que los flujos escaparan a la codificación y, escapando a ella, no dejasen de constituir una nueva máquina determinable como socius capitalista: así, por ejemplo, el encuentro entre la propiedad privada y la producción mercantil que, sin embargo, se presentan como dos formas muy diferentes de descodificación, por privatización y por abstracción. O bien, desde el punto de vista de la propia propiedad privada, el encuentro entre flujos de riquezas convertibles poseídas por capitalistas y un flujo de trabajadores poseedores tan solo de su fuerza de trabajo (allí también, dos formas muy distintas de desterritorialización)… si el capitalismo determina las condiciones y la posibilidad de una historia universal, sólo es cierto en la medida que tiene que ver esencialmente con su propio límite, su propia destrucción: como dice Marx, en la medida que es capaz de criticarse a sí mismo (al menos hasta un cierto punto: el punto donde el límite aparece, incluso en el movimiento que se opone a la tendencia…). En una palabra, la historia universal no es tan solo retrospectiva, es contingente, singular, irónica y crítica.”
Pilles Deleuze y Félix Guattari. El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Ed. Paidós. Barcelona, 1985, p.145 y 146
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