Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

19 jul 2011

más ruidos



A la hora en que bufa el tren
un perro ladra
jalan el excusado
paloma buche en la bóveda de su pecho
tararea mi hija
luego se suena
--ahora puso un disco
y el vecino que danza arriba comienza el taconeo.
Va que viene el loro, reflejo sonoro del arriero
canarios vueltos coros
se comunican en los pasillos ciertas damas.
Portazo palangana, grillos en hervidero
más el chorro de los trastes y el sucio tintineo.
Azota el andamio y se abren para los lados los que "elevan"
sus puertas requechocan.
Aéreos motores vuelan
y al que fuma a los 50 se le ubica por la voz.
Todo más el griterío de los niños
y tubos de drenaje con diarrea
y  gruñidos de carril.


*****


Tesis tres
Irónicamente, sólo una visión sobre las sociedades humanas, hasta aquí, como un "proceso histórico natural" conduce a la construcción del sujeto que acumula memoria de un modo sintético en la resolución de las tareas (tareas milenarias no aptas para espíritus enfermos). No es casual que el fin del capitalismo (¡no me chinguen con su "capitalismo maduro"!) se esté expresando como una expropiación de la memoria colectiva e individual por la Cosa, esa enfermedad del Alzheimer.

No será resultado del azar el socialismo proletario, ese momento histórico necesario que exige hoy la voluntad y la inteligencia de un sujeto capaz de someter por la fuerza (ejerciendo el poder) a la burguesía mundial que no deja, hasta el momento, de conducir el proceso.

La verdad concreta, así, se expresa nítidamente en la toma de posición política que, siempre, implica la adopción de un programa.

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