Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

2 nov. 2011

desde la frontera

En línea con el comandante Tiberio (Extrañamiento, 18 de octubre de 2011), nos pusimos a estudiar algo sobre la historia de Irlanda como frontera con lo que era el centro capitalista del mundo: Inglaterra con sus citys.

Nuestros intelectuales orgánicos, herederos del Ateneo del abuelito Alfonso Reyes, sólo se remiten a la capital de Irlanda, Dublín, cuando hay que hablar de Joyce o de los grandes poetas en letras inglesas, por eso siempre fueron pobres culteranos amanerados tipo Octavio Paz o Salvador Elizondo.

En uno de sus viajes por Irlanda, Federico Engels apunta:

Las guerras de conquista de los ingleses desde 1100 (1169) hasta 1850 --en el fondo han durado todo ese tiempo y el estado de sitio también-- han arruinado totalmente al país. Con respecto a la mayoría de las ruinas, se comprueba que la destrucción ocurrió durante las guerras. Ellas han originado el temperamento especial del pueblo mismo, y con todo el fanatismo nacional irlandés que tienen estos individuos sienten que son extranjeros en su propia tierra. ¡Irlanda para los anglosajones! Esto se hace ahora realidad. El irlandés sabe que no puede competir con el inglés que viene con recursos superiores desde todo punto de vista; la emigración durará hasta que se haya perdido el carácter predominantemente --sí, casi exclusivamente-- céltico de la población. ¡Cuántas veces se han dispuesto los irlandeses a lograr algo, y siempre se los ha aplastado en el plano político y en el industrial! Se los ha transformado completamente, en forma artificial, mediante una opresión consecuente, en una nación de lúmpenes; y ahora cumplen como es sabido con la visión de abastecer de prostitutas, jornaleros, proxenetas, rateros, estafadores, mendigos y otros tipos de lúmpenes a Inglaterra, Norteamérica, Australia, etc. El carácter del lumpen está también en la aristocracia.
El caso histórico irlandés nos sirve aquí, pues somos la frontera del nuevo centro del imperio. Y es que la frontera muestra la contradiccíón del ser capitalista.

Acá nos tocó vivir...

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