Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

10 ene. 2012

reflexiones sobre el moralismo y la política



Vino a saludarme el Takechi.

--Está de la verga--, dijo y se desfogó:

--Pensé por un momento que eran unos pinches fascistas. Hablaban como si ser revolucionario fuera portarse bien, no sé qué con la ética. Se burlaban de los grifos y eso sí me calienta. ¡Pinches fachos mochos y fetichistas! ¡Como si fumar o no fumar una yerba pudiera hacer una definición política! Lo peor es que aseguraban que eran de izquierda, y a mi me dio un ataque de risa... Quesque de la Teología de la Liberación... ¡Ustedes quieren cambiar el mundo con buena conducta!, les dije.

Esperé que se calmara y le expliqué al Takechi que tampoco se trataba de portarse mal por principio, que con los compañeros había algunas diferencias y que no íbamos a partir en partidos de "gruesos" y "fresas", que ellos podían dejar de fumar, si así lo preferían por su salud o por su moral, ese no era nuestro problema, el asunto principal era que estábamos coincidiendo con ellos en concreto y en batallas políticas contra la dictadura del capital.

Takechi se rascó la cabeza, se le quedó mirando fíjamente a un cuadro de Zapata que cuelga a la entrada de esta su pobre casa, y masculló entre dientes:

--Ta bueno, pero está de la verga.

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