Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

19 ago. 2012

Yu Wenxia, la Miss Mundo y el “nuevo modelo” chino desde la deshabitada gran ciudad de Ordos


Kangbashi
“el Dubai chino del carbón” también tiene Tierras Raras
y produce hembras como Yu Wenxia, la nueva Miss Mundo.

(Habrá Mister Mundo, na, nah, nada de machismo en el comunismo…)
Kangbashi, ciudad de Ordos,
con cuartos en el cielo a prueba de oscilaciones perturbadoras
en Lombard Street y otras Bolsas.
La sola existencia carbonífera de esta ciudad
--en la Mongolia interior de China—
declara la guerra a las petroleras e irradia “conciencia antinuclear”
a sus vecinos de Japón y la vieja Europa.

¡Ojos de rendija en fibra óptica!


--Y conste que estamos refiriéndonos  al “Dubai chino del carbón”, como se le dio en llamar a nuestra querida city desde hace algunos años. Y, además, los chinos entendemos que es parejo: también organizamos el Mister Mundo para que las mujeres se den su taco de ojo.
El anunciador es chino pero tiene acento de marchante de la Merced. Habla como ñero. Su español es democrático y callejero, y sabe de dobleces y de cábula. Dice “parejo” igual que los nativos, con su mismo acento, dice “su taco de ojo” como puro ñero. Si no fuera por sus ojos de rendija, al solo oído,  nadie sospecharía que es un “chale-ko”.
En la ciudad de Kangbashi, en Ordos –dice el chino que vende carbón en un parque de la Morelos, rodeado de chemos--, la ganancia por las minas de carbón y tierras raras --tan tan chinas estas últimas y también tan preciadas por la industria de los superconductores (ustedes saben, esas tierras raras solo son chinas: debe ser un problema de los códigos de Occidente que todo lo miran al revés)—que nos hicieron posible construir ciudades por adelantado, Ciudades del Futuro construidas en espera de poblaciones que no existen en el momento mismo de la construcción… Basta con que en Nueva York, por alguna operación financiera, se compre un espacio en un piso 77 en el centro de  Kangbashi, para que la ciudad siga creciendo sin que el cuarto esté habitado… Ahora que si nuestro auge urbano se sustenta en el poder de las minas carboníferas y de gas natural, podrán imaginarse ustedes lo que significa nuestra existencia para los jaques del petróleo… Si casi existe una ecuación que determina que cada piso arriba en nuestra city es un dólar menos por barril de petróleo, o bueno, algo por el estilo. Y lo que nos beneficia también ahora es la conciencia creciente en Japón y Europa contra la energía nuclear. Usted sabe, chinito ser tradicional…
Y aquí el vendedor guiña un ojo como si estuviera cotorreándonos…
--Así que, ya saben, que no les cuenten que los chinos estamos vendiendo a nuestras mujeres a los ricos del Japón… ¿Quieren nuestras mujeres hermosas? Pues tienen que comprar el carbón. Además, como le digo, también habrá concurso de varones… Ningún machismo, amigou…



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