Practiquemos regularmente el ejercicio de distanciarnos de lo "normal" para analizarlo. Vista de lejos, la normalidad no parecerá tal. Miremos críticamente la sociedad, así nos daremos cuenta de que nuestro mundo - tal y como lo conocemos- es un absurdo y está de cabeza... pero podemos cambiarlo.

22 sept. 2012

Otoño



Los jóvenes venían corriendo y gritando con sus banderas en alto.

-Lo que es la juventud, cada sprint cree que es el fin, jo jo jo.

Roberto estaba más ácido que nunca esa tarde. Debajo de su sombrero, irreconocible –se había inventado un disfraz de lujo-- charlaba con un hombre unos 20 años menor que él y que por ciertos retoques en la vestimenta y en los bigotes, se adivinaba que también venía disfrazado. Ambos estaban de pie en una esquina del centro histórico complacidos mirando pasar a los manifestantes con sus consignas y banderas.

-…y cuando piensa uno que van a desplegar toda su creatividad te salen con el fiasco de que llaman a marchar para decir no no no… ellos quieren seguir viviendo igual, jo jo jo.

--¡carajo!, Roberto, estás insufrible esta tarde y además eres un aristócrata. Mira que salir a defender a tus compadres en la junta de conciliación y arbitraje… ahí tienes a tus cuates, de seguro por eso hablas…

entre broma y broma, bromas de mandarse a la chingada, los extraños personajes --que no marchan-- se diluyeron en las moléculas del caos que andan sin ningún orden por el espacio de la city. Estuvieron en un café donde charlaron sobre libros de espionaje inglés y atisbaron con las cejas despeinadas a unas bellas muchachitas que departían en la mesa de junto.

A esas horas, en lo que es lo real, ya había entrado el otoño.



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